Ana Centellas

Una mirada desde el cielo

Gruesas nubes negras cubrían desde hacía meses un cielo que en algún momento habría lucido un glorioso color azul. Ni el más mínimo rayo de luz solar era capaz de traspasar aquella recia cubierta nebulosa y las últimas plantas que quedaban sobre la tierra comenzaban a mostrar un violento tono grisáceo que dejaba clara su falta de salubridad. Los bebés nacidos en los últimos tiempos ni siquiera conocían la tibieza de un rayo de sol al incidir sobre su piel. Solo habían conocido la sombría penumbra del castigo.

Durante unos instantes se pudo contemplar un pequeño resquicio en el celaje que devolvió momentáneamente a la tierra una mínima parte de su antiguo encanto. Una pequeña flor, desde el suelo, trató de sonreír, mientras una mirada severa y escrutadora se dejaba entrever por entre los grises, enmarcada por un ceño fruncido que dejaba bien patente la…

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