Miramos por la ventanilla y el reflejo rojizo nos alerta sobre el principio del día. Falta poco. Despertando de un sueño ansiado a un sueño dorado, llegamos.
Estamos entrando a la estación de trenes de Lisboa. El viaje duró toda la noche, apenas descansamos de la recorrida que hicimos en Madrid, pero la emoción y la ansiedad dulcifican la fatiga.
Nos estarán esperando? Y si fuese así, quién o quienes??
Todo empezó unos años atrás cuando nos sorprendió del otro lado del teléfono una voz con acento particular, familiar. Era tío Augusto desde Portugal. Luego de la muerte de papá, muchos años atrás, nuestro contacto era el abuelo con el que nos escribíamos y que alguna vez nos envió fotografías de la familia lejana y desconocida, indicando por medio de un diagrama numerado, quien era quien. A la muerte de él, tío Augusto se hizo cargo de continuar con la tradición.
Con el transcurso de los años, tal vez por pereza, se fue atenuando la comunicación y esporádicamente recibíamos y enviábamos alguna carta, de ordinario una tarjeta postal. . .
“todos bien y felicidades en estas fiestas”, breve, simple, casi parco, seguramente por ausencia de rostros, de voces, de calor familiar.
Y ahora estábamos tratando de conversar, pudorosamente, con dificultad por los idiomas, tratando de saber de ellos, contarles de nosotros.
Prometimos escribirnos (los idiomas son más comprensibles de ésta manera) y en tiempos de la tecnología cambiamos correo postal por mails. Y fueron y vinieron, acompañando fotos, reconociendo parecidos familiares, sonrisas cálidas.
Llegaban de un primo, de pronto de una prima, nuestros primos hermanos! Y luego tíos, más primos, más familia y regresaban con rapidez los nuestros, ávidos de detalles familiares. Y comenzamos a soñar con la idea del viaje y el sueño que pensamos irrealizable, utópico, se tornó vigoroso, sólido, real.
Tan real que el tren ha detenido su marcha y conmocionados ponemos pié en el andén y al girar nuestras cabezas descubrimos con placer siluetas absolutamente familiares, inconfundibles y al acercarnos se nos despliega el alma ante la resolución del sueño.-

MARTA – Abril 2005

Anuncios