. . . grandes ojos cubiertos de pestañas; a través de ellas observaba el mundo con asombro y picardía, tratando de entender los misterios de la infancia. No sabía que había sido atrapado por duendes con imaginación fecunda en travesuras que no lo abandonaban nunca y le soplan al oído con astucia hasta lograr que ejecutara sus actos, llegando a ser el sobresalto de cercanos y aledaños. Con los años se adivinaba en las huellas en su cara.
Vivió una adolescencia cargada de diversión y aventuras que fueron sosegando su naturaleza, habitada de alegres y peligrosos sucesos, entre fiestas, risas, sueños y suspiros.
Y como el tiempo pasa, comenzó a madurar y a la par también sus pequeños habitantes misteriosos e inefables que le fueron dictando que no es la única manera de enfrentar las cosas con un enfoque racional, sino que es esencial la mezcla con la sensibilidad.
Formidable sembrador de semillas de amistad, haciendo culto de ella, atendiendo y entendiendo las razones de sus amigos con reserva y discreción, recogiendo el cultivo de lo que vale compartir horas y espacios.
La vida irrumpió sin pedir permiso, lo desafió y creyó que el mundo se había abierto y caería por la grieta pero por ese temporal fugaz entendió que era el aprendizaje de la misma, que no concluye nunca, con sus emociones, afectos, desilusiones pero también con mucho júbilo.
Al tiempo que formaba su familia, con dedicación y sacrificio colocaba día a día otro ladrillo en la pared para levantar su hogar, abriéndose paso ante lo posible.
Las puertas giratorias de la vida en sus vueltas se atascaron y vinieron días extraños, poniendo a prueba los lazos íntimos y pudo sentir que el alma se caía y en el banco de ensayo, como de un taller mecánico, balanceó que hoy no es igual que ayer y no va a ser igual mañana y así los vínculos renacieron por genuino amor y aprendizaje de ambos, utilizando todo para seguir creciendo, reencontrándose, tratando de proyectarse de una manera diferente. Y como él existe de forma más emocional, supo que lo mejor estaría por venir.
Le gusta perderse en los sueños, ponerles música o que huelan sabrosos y soñar permite desarrollar el lado más hermoso de la vida, abrir las puertas de la mente.
Sus inquilinos mágicos regresan y tienen la chance de contarle que todos sus afectos no tienen más opción que quererlo porque entrega naturalmente su ternura.
La vida ocurre, lo hijos crecen y él está orientando la mirada hacia el vaso medio lleno de su vida, usando los cristales habituales de optimismo en la elección cotidiana.

Los problemas aparecen y desaparecen, son ráfagas, ojalá que nada lo turbe y no pare de soñar. Cada día es especial pero HOY es un día sencillamente único, el que nos recuerda con delicia que 42 años atrás, nacía. ¡¡¡ FELIZ CUMPLEAÑOS !!!

para mi sobrino, con inmenso cariño
Marta, febrero de 2012

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