ÉRASE UNA VEZ. . .

. . .una niña y un niño que nacieron casi, casi el mismo día, del mismo mes, del mismo año. Pero por un par de horas él nació al final de uno y ella al comienzo del siguiente, bajo los signos de Géminis del zodíaco occidental y Rata del oriental. Fue por allá en el mes de mayo del año 1972.
Y, como se cuenta en las historias, crecieron. Como son los de sus signos; activos, cambiantes, ingeniosos, astutos, seductores, soñadores. Y esquivando a la rutina, sin seguir al rebaño, empezaron a dibujar sus metas y ambiciones, para que los días no se tornaran morosos entre las tareas cotidianas.
Y cargaron sus mochilas y haciendo caso omiso a los obstáculos que entorpecieran su reto, se pusieron en camino, con ojos nuevos buscando sus territorios, recorriendo el colorido de los lugares variadísimos que todavía los ignoraban, a pesar de rigores climáticos y carencia de comodidades, para la intransferible experiencia de descubrir y descubrirse, arrojando miguitas de pan para no olvidar el camino de regreso a casa.
Tiempos de primeros sueños, algunas lágrimas, desencantos, alegrías. Hechos entrelazados con las vivencias que van modelando el futuro, buscando caminos que los lleve a sus metas.
Ella, cruzando las estaciones del tiempo recaló en una isla en el punto más austral del mundo, en el fin del mundo (¿o el comienzo de todo?) y asentó sus bases.
Él, cruzando las constelaciones imaginarias de la superficie celeste, sentó base al pié (¿o en la cima?) de la inmensa montaña.
Las hojas del calendario siguen cayendo al compás de los tiempos de cambios y transformaciones. Y ellos se afanan para no dejar olvidados los sueños, trabajando las energías que tienen para liberar.
Es el mes de mayo de 2011, siguen mirando la dirección del viento y configuran sus velas para aprovecharlo, de tal manera que sus barcos naveguen serenamente pero a puro timón al futuro.
Y colorín, colorado, esto no es cuento y no ha acabado. Hace treinta y nueve años que comenzaron a prender las luces del escenario de sus vidas, las que seguirán encendidas largamente.

SILVANA y GUSTAVO
¡FELÍZ CUMPLEAÑOS!
Con mucho, mucho cariño a mis sobrinos

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