El relato del viernes: "Todo va a ir bien"

Ana Centellas

Todo va a ir bien

—Todo va ir bien… Todo va a ir bien…

Estas eran las palabras que se repetían sin cesar en la cabeza de Rafael, como un mantra, mientras caminaba cabizbajo por la calle, con las manos metidas en los bolsillos del pantalón. Hacía meses que no se ponía aquellos pantalones y fue entonces, en aquel momento en el que una relativa calma había hecho acto de presencia, cuando notó que le quedaban grandes. Por la mañana, cuando se vistió, estaba tan alterado que los nervios le habían impedido darse cuenta de nada. Estaba perdiendo demasiado peso.

—Todo va a ir bien… Todo va a ir bien…

El mantra continuaba repitiéndose en su mente sin cesar, en un segundo plano, mientras Rafael repasaba lo que acababa de ocurrir. Hacía unos minutos que había abandonado aquella oficina y la sensación que se le había quedado era, en cierto…

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América del Sur, primavera del año 2023 (2)

Los aullidos de los carayá saliendo del follaje como si hubiese parlantes escondidos, y más arriba los de unos loros barranqueros que se sumaban como canillitas corriendo hacia los barrios periféricos con la primicia de un nuevo día, terminaron de despertar a todo el mundo. Animales desperezándose como bailarines de ballet por acá, plantas dormilonas de las que trabajan de noche abriendo sus pétalos por allá, ponían la selva en movimiento. Los monos eran, de alguna manera, los anunciadores del clima, con sus corresponsales infalibles, las aves. Si había picaflores no vendría tormenta; si aparecían los pájaros insectívoros, esos que comen revoloteando en el aire como aviones de acrobacia, la lluvia estaba a la vuelta de la esquina, aunque en la selva no hay esquinas pese a que los senderos tienen curvas. Mientras los animales y flores escuchaban el parte meteorológico, el ruido proveniente de los arroyitos color café que un momento antes parecían ríos de chocolate, se fue desvaneciendo hasta perderse detrás de un abanico de sonidos imposibles de identificar, igual que una orquesta que afina sus instrumentos. Los árboles, como abuelos ansiosos, esperaban con las ramas abiertas a que se le trepasen esas criaturas que convertían el suelo en una verdadera peatonal.

En el corazón de Bigtown, ese espacio de tierra colorada en el que una empresa intentó desdibujar la selva, el movimiento se resumía a unos pocos hilos de agua que surcaban sus calles; mejor dicho lo que quedaba de ellas, mezcla de hierbas, arena y una epidermis de algo parecido a pavimento que no soportó los embates del clima y la vegetación, camuflándose finalmente entre la maleza. En los pozos de esas costuras angostas que unían como un cierre relámpago dos franjas verdes, se remojaban aves y animales pequeños, salpicando a los recién llegados y fastidiando a los menos afectos al agua que pasaban por allí, como el zorro que volvía quejoso de una larga noche con su pelambre como un peluche y el estómago vacío.

Fragmento 2 de: La Luna dentro de la Tierra, Marcelino Iriani-Ed. 2011

Somos una especie más y eso es maravilloso.

América del Sur, primavera del año 2023

       “El cielo lloraba sin consuelo sobre la selva, como un anciano distraído que riega una maceta hasta que desborda y le salpica las plantuflas. El clima cambiaba, irrespetuoso de las estaciones y nadie comprendía por qué el sol quemaba más que antes y las lluvias llegaban de improviso, enejadas, sin luces violetas y cantos de ranas que las anuncien. Bajo ese cielo que no paraba de estornudar y mojar pañuelos con formas de nube, miles de ojos pestañaban con cada relámpago para volver a hipnotizarse con esa cortina tejida con millones de gotitas. Más abajo, la violencia del agua marrón mezclada con espuma blanquecina enojaba a los sapos arrastrados como botes hasta chocar contra la vegetación. Aquello parecía un helado de chocolate y limón con trocitos de pistacho que rodaba por el piso peinando la hierba hasta achatarla. Esos torrentes, hijos de la deforestación, buscaban pasar desapercibidos, huyendo repentinamente después del último trueno. Parecían una pandilla de chicos malos que dejaban todo patas para arriba y se marchaban, saltando por la barranca del río; chicos traviesos con poca culpa de haberse convertido en esos revoltosos que los animales de la selva no reconocían.

            La naturaleza había enfermado y de vez en cuando tenía una de esas pataletas, con tosidos, calores intensos y chucos de frío. Los animales y plantas se acomodaban a ella, sabiendo que se había pescado una peste de las feas pero que tarde o temprano sanaría. La selva era, desde un tiempo atrás, esa amiga a la que algunos días no había que pasar a buscar para jugar o aún mejor, a la que había que visitar para hacerle compañía pero sin darle mucha charla.

            Pese a las nanas, Amazonia guardaba una energía milenaria que le permitía reponerse una y otra vez; aquellas recaídas eran una piedra pequeña en el zapato de un viejo caminante y no alcanzaban a detener la marcha de la vida. En un momento, el canto de las aves anunció que amanecía y el sol empezó a reclamar su lugar a unas nubes distraídas que no vieron alejarse a la tormenta, la que se olvidaba de ellas cual maletas en un andén. El grito de los monos, como vendedores de periódicos, se mezcló con los últimos truenos emitidos por el tambor de ese soldado lejano que iba a desatar esas otras batallas o acaso ocultarse por un tiempo en la penumbra sequía.”

Fragmento de: La Luna dentro de la Tierra, Marcelino Iriani-Ed.2011.

Escritor nativo.

Marcelino Iriani

Doctor en Historia, docente de las Facultades de Ciencias Humanas y de Ciencias Sociales. Investigador del Instituto de Estudios Sociales de la Universidad Nacional del Centro de la ciudad de Tandil, Buenos Aires y de CONICET. Ha dictado numerosas conferencias y seminarios, además de publicar seis libros y una treintena de artículos sobre inmigración vasca y temas de frontera en revistas especializadas en España, Italia, México, EEUU y Argentina.

Una sencilla y corta presentación de este gran escritor nativo de mi ciudad del que trataré en próximos post hacerles conocer, en pequeños fragmentos, parte de su obra que condensa un gran variedad de recursos poéticos que logran despertar la sensibilidad de los lectores. Lamentablemente, sus ediciones son de corta tirada, lo que hace a su obra poco difundida.

Con todo respeto y cariño reproduciré cortos fragmentos de sus libros.

Panacea

Hoy he decidido refugiarme en ese íntimo lugar de soledad elegida, en mi rutina de escapismo, en el ambiente preferido.

Me encuentro rodeada de las pequeñas cosas que el humano atesora, y que los años con su paso van aceptando como fetiches, con un apego casi pagano.

En los recuerdos inolvidables, lejanos en el tiempo, cercanos en el corazón, encuentro la panacea de mis actuales días.

En el jugueteo febril de la memoria, las imágenes se entremezclan en un torbellino de luces y colores. Y alimento la ilusoria fantasía de soñar, por un instante que soy libre y sin apuro como en ese idealizado paraíso de los jóvenes años.

En esa formidable etapa de mi vida, todas las contingencias pasaban sin involucrarme, cual misterioso halo protector. Era la felicidad, que ahora aflora en mi agitado y viejo corazón.

YO TAMBIEN ESTUVE TRES MESES EN EL INFIERNO.

LOS ESCRITOS DE XAVIER

Finales de junio de 2020, como cada mañana, desde hace tres meses, Antonia se levanta de la cama, todavia con el cuerpo dolorido y en tensión, sin haber dormido, por las malditas pesadillas, con el miedo metido en el cuerpo, ese miedo que no se va, el que con el tiempo le ha insensibilizado, pero que de ninguna manera se ha marchado. Estamos a finales de junio, la catástrofe se ha cebado con la humanidad y ella, como tantas otras y otros, ha estado y está en primera línea de batalla. Luchando codo con codo con todos contra un enemigo implacable e invisible.

Y en lña calle, en esta preciosa mañana de junio, va recorriendo el camino hacia su lugar de trabajo, el dispositivo de Urgencias de un CUAP (Centro de Urgencias de Atencion Primaria). Antonia recuerda con escalofríos lo que vio y sintio ayer, lo que vio hace…

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Maestro Ernesto.

Hoy Ernesto Sabato cumpliría 109 años. Nació, justamente, un 24 de junio de 1911 en la localidad bonaerense de Rojas y murió en 2011 en su casa de Santos Lugares. Fue un escritor, ensayista, físico y pintor. Su obra es amplia, escribió muchos libros. Recordado más por su ficción, aunque ha escrito más ensayos. Es uno de los grandes escritores argentinos y para muchos debería tener un lugar más destacado dentro de los autores del siglo XX. Obtuvo el Premio Miguel de Cervantes en 1984.

Además, tuvo un papel importante en el regreso a la democracia luego de la sangrienta dictadura militar: entre los años de 1983 y 1984 presidió la CONADEP (Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas) a pedido del presidente Raúl Alfonsín, junto a otros investigadores realizó el emblemático Nunca más, libro plagado de testimonios que abrió las puertas del juicio a las juntas militares en 1985.

Ernesto Sabato, publicó sólo tres novelas pero muchísimos libros de ensayos. Antes del fin es eso, un ensayo, pero también un libro de memorias. Lo publicó en 1998, cuando tenía 86 años. Podría definirse como reflexiones en torno grandes episodios de su vida. Él lo llamó “un testamento espiritual”. Son tres partes: “Primeros tiempos y grandes decisiones”, “Quizá sea el fin y “El dolor rompe el tiempo”. Hay palabras preliminares y un epílogo titulado “Pacto entre derrotados”. Es una suerte de mensaje final, lleno de dolor pero también de esperanza, destinado a las generaciones más jóvenes.

Propuesto para el Nobel de 1997 cosechó significativos elogios: “Querido Ernesto, entre el temor y el temblor transcurren nuestras vidas, y la tuya no podía ser excepción. Pero tal vez no se encuentre en los días de hoy una situación tan dramática como la tuya, la de alguien que, siendo tan humano, se niega a absolver a su propia especie, alguien que a sí mismo no se perdonará nunca su condición de hombre. No todos te agradecerán la violencia. Yo te pido que no la desarmes. Cien años, casi. Estoy seguro de que al siglo pasado se le podrá llamar también el siglo de Sabato, como el de Kafka o el de Proust” (José Saramago, Premio Nobel de Literatura

Escribió algunas de las novelas más fascinantes de nuestras letras y hasta logró la admiración de Graham Greene y Albert Camus, pero en la actualidad ya no está considerado como uno de los grandes.

Gracias Maestro, ignore a los que no supieron apreciar sus letras porque la incapacidad de empatia y la envidia se los impidió.

Seguimos detenidos. La situación mundial del coronavirus retrasa los relevos y la posibilidad de volver a casa. Días 61, 62, 63, 64, 65 y 66 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

Salvar la vida a refugiados en el Mediterráneo, un sueño hecho realidad

Seguimos detenidos. La situación mundial del coronavirus retrasa los relevos y la posibilidad de volver a casa. Días 61, 62, 63, 64, 65 y 66 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Los días pasan muy iguales, rutinarios a la espera de que mi relevo llegue y pueda marchar.

Las mañanas las dedicamos a trabajar en el mantenimiento del buque y las tardes a dedicar tiempo a nuestras cosas y a relacionarnos con los compañeros.

Y bueno de vez en cuando cocino para que estos alemanes sepan lo que es la cocina española, bravas, tortilla de patata, tortilla de cebolla y patata…

Y así van pasando los días

De vez en cuando surgen actividades que rompen la rutina. Un día nos han hecho cambiar de lugar en el muelle. Justo el peor día para hacer la maniobra, con fuerte viento que nos empujaba contra el muelle. Y justo nos han dado…

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Vuelven los días de espera con futuro incierto tras la detención del buque en Palermo. Días 56, 57, 58, 59 y 60 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

Salvar la vida a refugiados en el Mediterráneo, un sueño hecho realidad

Vuelven los días de espera con futuro incierto tras la detención del buque en Palermo. Días 56, 57, 58, 59 y 60 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Tercer día de detención.

Esta es la misión de las cuentas atrás para la finalización de etapas, primero los días con invitados a bordo sin darnos puerto seguro 12, después los días de cuarentena 18, y ahora los de detención…

Los amaneceres no tienen nada ver con los de la bahía que os subía hace una semana, pero al menos podéis ver la ciudad de Palermo.

Mientras unos nos dedicamos a limpiar el buque por fuera, los ingenieros, corrigen las pequeñas no conformidades de la inspección. Buque limpio y no conformidades subsanadas, ya sólo queda que nos lleguen las piezas de repuesto para tenerlo todo más que listo.

Podéis ver lo caliente que está la cubierta que el agua se evapora de…

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Días de incertidumbres acerca de nuestro futuro, el del Alan Kurdi, las nuevas misiones y nuestro regreso a casa. Días 54 y 55 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

Salvar la vida a refugiados en el Mediterráneo, un sueño hecho realidad

Días de incertidumbres acerca de nuestro futuro, el del Alan Kurdi, las nuevas misiones y nuestro regreso a casa. Días 54 y 55 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

La tripulación esencial regresamos al buque tras pasar una noche en un apartamento con motivo de la desinfección. Ahora se abre un periodo de preguntas sin respuestas claras o directamente sin respuestas.

¿Cuándo podremos liberar el buque para retornar a los salvamentos?¿Cuándo será posible nuestro relevo y podré volver a casa?

¿Cuando terminará esta persecución hacia las ongs en Italia y el resto de la Unión Europea?

Anoche tuvimos la suerte de compartir unas horas con la tripulación del Aita Mari y han sido los siguientes, misma inspección, casi idénticas irregularidades detectadas. Esto es de traca como dicen en mi tierra.

Amanece un nuevo día y la información fluye muy despacio, pero es asombrosa. Resulta que había una circular de la…

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Día de desinfección e inspección dirigida a bloquear el buque e impedir salvamentos. El equipo AK2002 llega a su fin, sentida despedida hermanos. Día 53 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

Salvar la vida a refugiados en el Mediterráneo, un sueño hecho realidad

Día de desinfección e inspección dirigida a bloquear el buque e impedir salvamentos. El equipo AK2002 llega a su fin, sentida despedida hermanos.Día 53 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Décimoctavo día de cuarentena y último.

En el muelle en el que nos encontramos no son tan bonitos los amaneceres porque el dique con su muro no nos deja contemplar la salida del sol.

Hoy es el día en que vienen a desinfectar el buque, así que nos ponemos a prepararlo todo, justo en el momento de mayor actividad llega la gabarra del agua fresca y tengo que dejarlo todo para realizar la operación. 32 metros cúbicos de agua hemos cargado en nuestros seis tanques de agua fresca.

No había acabado de retomar la preparación del buque para la desinfección cuando, por sorpresa y casualmente media hora antes de la llegada del equipo de desinfección, se presentan en el…

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Y por fin entramos a puerto después de un éxodo que comenzó a finales de Marzo. Día 52 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

Salvar la vida a refugiados en el Mediterráneo, un sueño hecho realidad

Y por fin entramos a puerto después de un éxodo que comenzó a finales de Marzo. Día 52 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Decimoséptimo día de cuarentena.

Por fin el tiempo ha cambiado y no sopla ni una gota de viento. Esto nos hará más fácil la maniobra de atraque del buque.

Hoy nos hemos levantado pronto, las seis de la mañana, para estar listos y levar anclas antes de las siete. A las siete y media nos esperan en puerto. Mi trabajo es bajar al cajón de la cadena y ordenar su estibado conforme se va levando el ancla. Me meto en el zulo y comenzamos.

Tras esa operación ponemos rumbo a puerto y muy pronto nos encontramos en la bocana buscando nuestro muelle.

Mi posición en la llegada al punto de amarre es largar el spring del costado de babor cercano a la proa e ir largando…

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La cuarentena transcurre entre celebraciones, resuena con fuerza el Bella Ciao en nuestro buque. Días 41, 42, 43, 44 y 45 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

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La cuarentena transcurre entre celebraciones, resuena con fuerza el Bella Ciao en nuestro buque. Días 41, 42, 43, 44 y 45 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Sexto día de cuarentena.

Al igual que ayer, hoy amanece muy bonito.

Y comienzan las rutinas a bordo. Primero sondar los depósitos de agua. Después sanear una parte de la cubierta principal, los espacios con óxido y la verdad es que son muchos y apenas he podido adelantar. Mañana más.

Tenemos la tarde libre y la dedicamos a juegos de mesa, cartas, ajedrez y un muy fresco baño. Hoy el agua está bastante fría.

También he aprovechado la tarde para grabar una entradilla para la televisión IB3 que me entrevista el lunes, ha sido divertido.

Vídeo: Entradilla para IB3

Tras la cena hemos retomado el debreafing de los rescates, esta vez del segundo. Hemos sacado interesantes conclusiones e información para las siguientes misiones…

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Comienza una larga cuarentena de 14 días. Días 36, 37, 38, 39 y 40 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

Salvar la vida a refugiados en el Mediterráneo, un sueño hecho realidad

Comienza una larga cuarentena de 14 días. Días 36, 37, 38, 39 y 40 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Primer día de cuarentena.

Comienza nuestra cuarentena con un día soleado, con viento y poca ola.

Estamos fondeados en la bahía de Palermo con preciosas vistas a una ciudad inalcanzable para nosotros, por ahora.

Es nuestro primer día sin invitados a bordo en 12 días por lo que hemos tenido la mañana libre para dedicarla a nosotros, al grupo de aguerridas personas que formamos la tripulación del Alan Kurdi.

Tras la comida, un poco de trabajo, mientras unos limpiábamos a fondo las tres cubiertas del barco, castillo de proa, cubierta principal y cubierta de popa, el resto limpiaba el interior del buque algo descuidado estos últimos días debido al gran trabajo que tuvimos.

Mañana es el cumpleaños de una de mis sobrinas, Sole, y su hermana mayor, Lucía, va a…

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Gran día el de hoy transferimos a los invitados al ferry Raffaele Rubbatino. Palabra clave “Cuarentena”. Día 35 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

Salvar la vida a refugiados en el Mediterráneo, un sueño hecho realidad

Gran día el de hoy transferimos a los invitados al ferry Raffaele Rubbatino. Palabra clave “Cuarentena”. Día 35 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Decimosegundo día con invitados a bordo.

La mañana vuelve a amanecer soleada y con la mar en calma.

A este buen día le acompaña por fin una llamada de la Guardia Costera indicándonos unas coordenadas para el encuentro con el ferry Raffaele Rubbantino, que será quien acoja a nuestros invitados que quedarán al cargo de la Cruz Rossa Italiana. Nos ponemos en marcha.

Reunimos a todos nuestros invitados en la cubierta principal y les damos la noticia, nuevos saltos de alegría.

Aún no sabemos cómo se realizará el transfer, así que por lo que pueda pasar ponemos a punto nuestras rhibs, el equipo AK2002 siempre preparado.

A medida que nos acercamos a las coordenadas que nos han indicado dentro de aguas nacionales italianas, vamos siendo escoltados…

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Siguen pasando los días y la tensión aumenta, al menos llegan las provisiones. Días 28, 29 y 30 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

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Siguen pasando los días y la tensión aumenta, al menos llegan las provisiones. Días 28, 29 y 30 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Quinto día con invitados a bordo.

Amanece tranquilo en el Alan Kurdi tras la noche movida de ayer.

Estamos en Pascua y Cedric nos ha obsequiado con un cuadro del escudo de Sea-Eye en el que ha escondido las palabras claves de nuestra misión, nuestros nombres, hasta el dibujo de las rhibs.

Te atreves a encontrarlos entre esa maraña de dibujos entrelazados? Yo encontré mi nombre, pero están los de todos los que formamos parte de la misión, nombres de partes del buque, nuestro puerto de origen y muchas más.

Hoy la primera oficial, Anna y yo hemos marcado y numerado las mantas de nuestros invitados para evitar que algún que otro listo se quede con una que no es suya y deje a otro sin…

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La complicada convivencia a bordo de 150 personas. Primera evacuación sanitaria. Días 25, 26 y 27 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central

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La complicada convivencia a bordo de 150 personas. Primera evacuación sanitaria. Días 25, 26 y 27 misión AK2002, Alan Kurdi, Mediterráneo Central.

Segundo día con invitados a bordo.

Amanece el martes y el Alan Kurdi navega en aguas tranquilas y soleadas con las 150 personas que rescatamos ayer.

Por la mañana navegamos rumbo norte noreste cercanos a la isla de Lampedusa y de la isla cercana de Linosa, estamos en zona SAR italiana, por lo que solicitamos puerto seguro a las autoridades italianas.

Hemos instalado el nuevo sistema de carpas de la cubierta principal, para evitar que el sol y el viento dañen a nuestros invitados y que a la vez estén lo más cómodos posible, dentro de la situación de hacinamiento en la que se encuentran.

Aún así hemos tenido que improvisar con unas lonas otro espacio protegido en la cubierta de popa. Son tantas personas que no caben…

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Mensaje de Águila Blanca

El blog de Fabio

En estas aciagas épocas, el cacique de la nación hopi Águila Blanca comunicó esta lúcida reflexión.

Este momento por el que atraviesa la humanidad ahora puede verse como un portal o como un agujero. La decisión de caer en el agujero o pasar por el portal depende de ustedes. Si se arrepienten del problema y consumen las noticias las veinticuatro horas del día, con poca energía, nerviosos todo el tiempo, con pesimismo, caerán en el agujero. Pero si aprovechan esta oportunidad para mirarse a sí mismos, repensar la vida y la muerte, cuidarse a sí mismos y a los demás, cruzarán el portal. Cuiden sus hogares, cuiden su cuerpo. Conéctense con su casa espiritual. Cuando se están ocupando de ustedes mismos, se están ocupando de todo lo demás. No pierdan la dimensión espiritual de esta crisis, tengan el aspecto del águila, que desde arriba, ve el todo; ve más ampliamente.

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El relato del viernes: "Una mirada desde el cielo"

Ana Centellas

Una mirada desde el cielo

Gruesas nubes negras cubrían desde hacía meses un cielo que en algún momento habría lucido un glorioso color azul. Ni el más mínimo rayo de luz solar era capaz de traspasar aquella recia cubierta nebulosa y las últimas plantas que quedaban sobre la tierra comenzaban a mostrar un violento tono grisáceo que dejaba clara su falta de salubridad. Los bebés nacidos en los últimos tiempos ni siquiera conocían la tibieza de un rayo de sol al incidir sobre su piel. Solo habían conocido la sombría penumbra del castigo.

Durante unos instantes se pudo contemplar un pequeño resquicio en el celaje que devolvió momentáneamente a la tierra una mínima parte de su antiguo encanto. Una pequeña flor, desde el suelo, trató de sonreír, mientras una mirada severa y escrutadora se dejaba entrever por entre los grises, enmarcada por un ceño fruncido que dejaba bien patente la…

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El relato del viernes: "Una mirada desde el cielo"

Ana Centellas

Una mirada desde el cielo

Gruesas nubes negras cubrían desde hacía meses un cielo que en algún momento habría lucido un glorioso color azul. Ni el más mínimo rayo de luz solar era capaz de traspasar aquella recia cubierta nebulosa y las últimas plantas que quedaban sobre la tierra comenzaban a mostrar un violento tono grisáceo que dejaba clara su falta de salubridad. Los bebés nacidos en los últimos tiempos ni siquiera conocían la tibieza de un rayo de sol al incidir sobre su piel. Solo habían conocido la sombría penumbra del castigo.

Durante unos instantes se pudo contemplar un pequeño resquicio en el celaje que devolvió momentáneamente a la tierra una mínima parte de su antiguo encanto. Una pequeña flor, desde el suelo, trató de sonreír, mientras una mirada severa y escrutadora se dejaba entrever por entre los grises, enmarcada por un ceño fruncido que dejaba bien patente la…

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Cartas en el exilio 1 by Awilda Castillo

Entrañable relato.

MasticadoresMuchasAlmas

Los días son largos, mamá.

Hoy me pesan hasta los ideales. Separarse de la familia duele, saber que no volveré a verte más.

Te escribo desde la soledad de mi habitación, donde no hay tan solo una cama con mesa de noche y una computadora que es lo que mantiene conectado con el mundo, pero también la fuente de mis más grandes angustias.

Nada ha mejorado allá, y de todas maneras estamos separados de los que queremos. La lucha por un bien común significa a veces sacrificio, pero sufrirloen carne propia, es bien duro.

Es doloroso que los ideales no nos dejen convivir sanamente y en paz dentro de un mismo país, pero bueno hay que asumir los riesgos en los que uno se mete.

Extraño la vida en nuestra casa, tú peleándome por llevarme tus llaves y no saber nunca dónde dejaba las mías. Tus llamadas en cuanto se…

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Virus

Con cierto soplo romántico, se creía que la pandemia, una vez despojados del lógico temor y angustia por el encierro antisocial y la eventual tragedia por venir,  traería lo mejor de la condición humana. Aquello que apela a la solidaridad y la real dimensión de lo que verdaderamente importa, sin distinción de credos, ideologías ni estratos sociales.

Sin embargo, también trajo consigo lo peor de nosotros, aquello que fagocita el odio y la discriminación, sin entender que la mejor lección que nos está dejando esta tragedia viral es que la salida no es individual, es colectiva, sin prejuicios a la vista.

Llegan los días… reflexionemos

Awilda Castillo

Llegan días raros, que no esperamos o ninguno deseaba.

Eso días en los que al verlos nos damos cuenta (o confirmamos) que la vanidad no es algo que debería definirnos. Y no solo es vanidoso el que porta ropa y accesorios, sino aquel que acumula títulos, logros, posiciones y otros, para sí mismo, como si eso les hiciera mucho más interesantes que al resto de los mortales.

➰Días , en que las calles están desiertas, con las restricciones debidas para no propagar a un “bichito” que no necesita mucho para apoderarse de la vida de otro.

➰Días en los que comprar calzado, ropa, accesorios y bolsos nuevos ya no resulta tan atractivo, porque quizás no hayan días suficientes por delante para estrenar tantas cosas.

➰Días , en que los gimnasios están un poco vacíos, porque el verse bien y estar “en forma” pasa a un segundo plano, cuando se trata…

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Aqui estamos…

MasticadoresEspaña

Bruno Ortiz nuestro colaborador de MasticadoresBrasil

“De todas las crisis,  uno crece…”

Masticadores hoy ha llegado a la cifra de 90 escritores que colaboran. Todos estaremos al lado de las familias en esta etapa convulsa, con historias, reflexión y lecturas para servir a los ciudadanos con cultura y compañía.

Es nuestro compromiso

J re crivello

Esteban Caro Escobar, José Ángel Ordiz, Felicitas Rebaque, Pablo Cruz Corona, Jorge Aldegunde, Odilon Laurenço, Diana González, Jess castillo, S. Ruix. Awilda Castillo, Francisco J. Martín., Esteban Suarez. Mel Gómez, Ana de Lacalle.

Editores & Fleming Editorial

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Aqui estamos…

MasticadoresEspaña

Bruno Ortiz nuestro colaborador de MasticadoresBrasil

“De todas las crisis, uno crece…”

Masticadores hoy ha llegado a la cifra de 90 escritores que colaboran. Todos estaremos al lado de las familias en esta etapa convulsa, con historias, reflexión y lecturas para servir a los ciudadanos con cultura y compañía.

Es nuestro compromiso

J re crivello

Esteban Caro Escobar, José Ángel Ordiz, Felicitas Rebaque, Pablo Cruz Corona, Jorge Aldegunde, Odilon Laurenço, Diana González, Jess castillo, S. Ruix. Awilda Castillo, Francisco J. Martín., Esteban Suarez. Mel Gómez, Ana de Lacalle.

Editores & Fleming Editorial

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Maldito cadáver.

En el baño de un departamento de la ciudad hay un cadáver. Está vestido con un pantalón corto, oscuro, y una remera blanca. Descalzo. Paralelo a la bañera, boca arriba, la cabeza hacia la derecha, recostada sobre la bisagra inferior de la puerta cerrada. Si no fuera por la sangre que irradia toda la escena de muerte violenta, por esa desmesura de charco escarlata, podría parecer un hombre dormido.

La mano izquierda sobre el pecho. El brazo derecho en el suelo, flexionado hacia arriba, con la mano cerrada cerca de la frente. Una cintita roja en la muñeca. Las piernas estiradas. Cerca de la rodilla derecha hay un casquillo de bala. Su sangre se acumuló en el tercio del piso que da hacia la puerta. Tras el disparo, siguió emanando a borbotones de un orificio de 6 milímetros que está tres centímetros sobre su oreja derecha y 7 milímetros hacia adelante: ni detrás de la oreja ni cerca de la sien.

Debajo de su hombro izquierdo, junto a la bañera, hay un arma. Es una pistola de bajo calibre, vieja, pero cargada con balas sofisticadas, de punta hueca y alta velocidad. La pistola también está cubierta de sangre. Es un domingo lluvioso de enero y el país está a punto de entrar en conmoción.

El muerto es un fiscal federal de la Nación. Ha investigado un atentado considerado de lesa humanidad y hace cuatro días que denunció al Presidente del país por encubrir a sus autores. Mañana lo esperan en el Congreso para escuchar los argumentos de su acusación. Pero ahora son las 10.10 de la mañana y todavía nadie sabe que está muerto.

O casi nadie.

Enero 2020.